Un mantra estratégico

Si tuvieras que elegir un mantra estratégico para tu negocio, proyecto o iniciativa, repetir «claridad, claridad, claridad» podría ser una excelente opción. Sin embargo, es sorprendente la poca frecuencia con que se entona o se tiene en cuenta esta idea tan simple mientras nos movemos afanosamente por nuestra rutina diaria con el equipo, la producción y el trabajo.

La claridad empieza con la visión central de nuestro proyecto, una visión que todas las personas involucradas tienen que entender y compartir para poder participar plenamente y sacar el máximo provecho de sus habilidades. La claridad es también la clave para la coreografía sincronizada de un grupo de personas que trabajan juntas. Las personas deben entender su papel, saber lo que se espera de ellas, tener claros los plazos, metas y también las funciones de los demás miembros del equipo.

Esta es una de las omisiones más frecuentes que sufren muchos proyectos aquí y en todo el mundo. ¿Por qué? Porque conseguir claridad requiere una habilidad muy refinada y no siempre es fácil.  De hecho, puede costar bastante esfuerzo – que comienza por la intención del líder del proyecto. Pero cuando el trabajo más arduo está hecho y los momentos difíciles han pasado, se crean las iniciativas más fuertes y más eficaces; las actitudes cambian, la producción mejora y las personas alcanzan juntas objetivos compartidos. Funciona. Y las cosas se hacen más fáciles a partir de ahí.

El dibujante Gary Larson lo entiende. Así que coge un pincel metafórico y empieza a aclarar.

(«¡Bieeen! … Esto aclarará unas cuantas cosas por aquí»)