De la oscuridad a la luz: el secreto del content marketing

Al final de esta entrada perderás el miedo a la oscuridad… o al hombre del saco… o al marketing —sobre todo al content marketing.

La palabra marketing hace que muchos nos sintamos intimidados. De algún modo, se ha convertido en un dios mitológico omnipresente e implacable, siempre dispuesto a lanzarnos relámpagos si no lo veneramos y no le hacemos ofrendas a su poder y grandeza.

Es una palabra que muchas veces produce ansiedad, porque casi siempre pensamos que no lo hacemos bien… o que no sabemos hacerlo… o que no estamos al día sobre las últimas tendencias… o que no las adoptamos con celeridad… o que no nos hacemos oír… o que no somos tan cool.

El marketing, hasta ahora, ha sido el terreno divino de una élite creativa, no de los simples mortales como tú y yo.

El marketing es como hombre del saco con Ray-Bans.

Pero, al final de esta entrada, eso será diferente. Habrás desnudado el mito y domado a la bestia.

¿Suena bien? Empecemos entonces.

Lo primero que quiero hacer es ayudar a liberar las garras invisibles de este miedo que te atenaza cambiando tu percepción con una nueva definición:

¿Qué es el marketing?

El marketing es comunicación. 

Comunicar significa establecer una conexión con alguien.

Si ofreces un producto o servicio, debes conectar ese producto con los demás. 

Y la manera de conectar con los demás es comunicándote con ellos.

De ahí, marketing.

La palabra comunicación no nos intimida tanto. Suena menos amenazadora y más cercana. Por eso, en los siguientes párrafos, voy a usar la palabra comunicación en lugar de la palabra marketing para poner las ideas en su sitio y provocar un cambio en tu forma de pensar, sentir y actuar. 

Y cuando termines de leer esta entrada, te quedará más claro cómo tu proyecto y tu talento pueden encajar mejor en el mundo. Cuando salgas de esta página, ya tendrás el punto de partida para un nuevo plan.

Como emprendedores, líderes de proyectos, empresarios, profesionales independientes y artistas, debemos conectar con nuestro público para sobrevivir. Tenemos que ser capaces de comunicarnos con él. Tenemos que captar su atención.

Párate y piensa por un momento en tu propia vida. Durante una conversación con alguien ¿cuándo le concedes toda tu atención? ¿Cuándo está tu mente más alerta y te brillan más los ojos?

Cuando estás aprendiendo algo. 

Cuando alguien te está enseñando algo, contándote una historia, proponiéndote una nueva mirada o una nueva perspectiva, ayudándote a resolver un problema o a entender un tema concreto, entonces le prestas toda tu atención.

¿Cuándo fue la última vez que capturaste la atención de tu audiencia?.

Te contaré la última vez que alguien captó la mía. Fue hace unos días. Yo estaba trabajando con una cliente nueva en mi oficina, ayudándole a desarrollar un mapa estratégico para su nueva empresa. Es arquitecta y diseñadora de interiores. Y, como todos mis clientes anteriores, tiene una visión del mundo maravillosamente única. Y, como con todas las experiencias con mis clientes, he tenido la oportunidad de ver el mundo por sus ojos mientras trazábamos el mapa detallado de su empresa y aclarábamos cómo iba a conectar su arte con su público.

Ese día, descubrí que uno de los talentos especiales de esta mujer es su uso de la luz.

Ella estaba sentada tras la mesa de cristal de mi oficina y yo estaba sentada en el brazo de un sillón de cuero negro delante de ella con un atril de papel a mi lado. Yo estaba atareada escribiendo sus palabras en una hoja de un bloque grande de papel mientras ella me describía sus productos y servicios uno a uno. Cuando llegó al tema de la luz, se detuvo un momento, me miró directamente con sus ojos serios y oscuros y dijo: «La iluminación lo es todo».

Hizo una pausa para que yo asimilara sus palabras:

«La iluminación lo es todo».

Durante unos segundos, ninguna de nosotras se movió.

Mi silencio la animó a continuar. Ella comenzó a decirme que la forma en la que se iluminan los espacios afecta directamente a las personas que los habitan a un nivel emocional. Me explicó que la iluminación de nuestras casas, oficinas, tiendas y restaurantes es un elemento clave que determina nuestra relación con esos espacios, así como la calidad y la cantidad del tiempo que pasamos allí. Simplemente cambiando la iluminación de un espacio, me dijo, se puede cambiar toda la experiencia de las personas que entran en ese espacio.

Mientras escuchaba, yo seguía dándole vueltas a aquellas palabras: «La iluminación lo es todo».

¡Qué frase tan magnífica!

Yo sabía que ella no estaba refiriéndose solo al diseño de interiores con aquella frase enigmática. Se refería a la vida, al conocimiento, a la conexión de ideas. Se refería a la luz que dejamos entrar en nuestras vidas para poder ver con más claridad. Entonces entendí que su comprensión de la luz en el diseño interior era más que un talento, era parte de su filosofía personal.

«La iluminación lo es todo».

Hacía unos minutos que yo había dejado de escribir. Me había dejado deslizar al cómodo asiento de la silla y aún sostenía el rotulador azul de trazo grueso, pero sin fuerza. Los pensamientos se agolpaban en mi mente. Mis ojos rápidamente escanearon mi propia oficina para mirarla por primera vez desde esta nueva comprensión de la luz.

Yo quería aprender más. Quería apartar el atril a un lado, detener la sesión de mapping estratégico, preparar un par de tazas de té y seguir hablando de espacios y luz. Quería escuchar sus historias.

Quería… que me iluminase.

Y, sin que se diera cuenta, me había dado la metáfora perfecta para explicar qué es el content marketing: echar luz sobre un tema, iluminar la oscuridad.

La situación se había invertido y, por unos momentos, yo dejé de ser la coach y estratega, me había convertido en una estudiante, una aprendiz y una cliente potencial. Me había convertido en una oyente curiosa. ¿Por qué? Porque ella había capturado mi atención. Su comprensión de la luz y cómo puede transformar las experiencias de la gente en los espacios físicos de forma simple e instantánea —cómo puede transformar sus vidas— me cautivó. Yo quería que me ayudase a ver mis espacios personales, mi oficina, mi casa, mi jardín, con sus ojos. ¿Cómo podía cambiar mi vida o mi negocio si cambiase la forma en que mis espacios estaban iluminados?

Yo quería saber más. De repente, tenía un montón de preguntas.

Pero tendrían que esperar. Estábamos en medio de una sesión de mapping estratégico. Así que sujeté el marcador azul, me enderecé en la silla, tomé una bocanada de aire para centrarme y continué a pesar de mi recién despertado deseo de saber más sobre el arte y la ciencia de la iluminación.

Es algo que siempre me pasa con los clientes. Aprendo algo nuevo, interesante y, muchas veces, de importancia directa para mi vida. En realidad, me enamoro de cada uno de sus proyectos. ¿Por qué? Porque siempre tienen algo que enseñarme, más allá de los productos y servicios que venden.

Y si yo me enamoro de sus proyectos, su público objetivo también lo hará si le dan la oportunidad.

Trato de ayudar a mis clientes a entender que no solo crean un producto para vender, sino que tienen cosas que enseñar, historias que contar, habilidades, conocimientos, perspectivas y una visión del mundo de los que otras personas pueden beneficiarse.

Les ayudo a entender que tienen un contenido que deben compartir con su público y, juntos, construimos una estrategia para hacerlo —una estrategia para comunicar sus ideas y conocimientos a los demás que vaya más allá de la mera relación vendedor-comprador. Así empiezan a construir su identidad profesional: fomentando el interés y la confianza de su público.

La arquitecta no me estaba vendiendo un producto o un servicio ese día en mi oficina, me estaba enseñando algo. Estaba echando luz sobre un tema que había permanecido mudo en la oscuridad. Me estaba comunicando lo que sabe y estaba haciéndome más sabia.

Si hubiera comunicado estas ideas en un blog, en una conferencia, en su página web, en Facebook, en YouTube, en un artículo, en SlideShare, en un podcast, en la radio o incluso de pie en medio de su estudio, lo llamaríamos content marketing.

El buen content marketing significa comunicar tu particular visión y comprensión de una parte de nuestro mundo a los demás para hacerles las cosas más fáciles, mejores, más claras, más sanas, más divertidas, rentables, funcionales, coherentes, emocionantes o más hermosas.

El buen content marketing significa enseñar algo a los demás, ayudarles a entender el mundo tal como tú lo entiendes, involucrarlos en una conversación que les ayude a pasar de la oscuridad a la luz, ofreciéndoles nuevos recursos, resolviéndoles problemas —pequeños o grandes.

Hay un sinfín de problemas por resolver e infinitas maneras de ayudar a tu público en particular a conseguir más claridad, sentirse estimulado y motivado para pasar a la acción —nunca te faltarán oportunidades.

El content marketing es el tipo de comunicación más auténtico y más estratégico que puedes generar en la economía actual. También es la manera más inteligente y más estratégica de conectar y obtener la atención y la confianza de los demás —algunos, sin duda, se convertirán en tus clientes y seguirán siendo tus clientes.

4 sencillas preguntas para responder antes de comenzar cualquier estrategia de content marketing:

  • ¿Con quién exactamente te quieres comunicar?
  • ¿Qué ideas, conocimientos prácticos, experiencia, recursos tienes que podrían serles útiles?
  • ¿Cuál es la mejor manera de hacerles llegar el mensaje?
  • ¿Qué quieres que suceda después de lograr su atención y quizá su confianza?

Así que ahora estás preparado para iluminarnos con lo que sabes, con tu forma de ver el mundo, con lo que entiendes —sea lo que sea. Todo el mundo tiene una luz que hacer brillar. Si has identificado, escuchado y observado a tu público objetivo entonces tú sabes lo que necesitamos y lo que podemos aprender de ti.

(Y si no estás seguro, pregúntanos. Estaremos encantados de decírtelo.)

Así que, por favor, sácanos de la oscuridad. Es la mejor manera de ganar nuestra atención y nuestra confianza. Es también la manera más estratégica de ganarse a un cliente. Ese es el secreto del content marketing.

¿Lo ves? No hay dioses implacables mirándote desde el cielo, solo un simple rayo de luz. Y viene de ti.

……………………………

Esta entrada está dedicada a mis clientes y a todas las personas que me han invitado al mundo íntimo de sus pasiones y proyectos.