‪El brillo y el resplandor del fracaso‬

Fracasos.‬ ‪No hablamos mucho de ellos.‬ ‪No los incluimos en nuestros curricula vitae ni comenzamos nuestras cartas de presentación, entrevistas de trabajo o intentos de vender nuestros proyectos mencionándolos.

Pero tal vez no sería una mala idea.‬

¿Arriesgado?‬ ‪Quizás.

¿Descarado?‬ ‪Sí.

¿Como ejemplo de nuestra capacidad para prestar atención, aprender y evolucionar al analizar situaciones con valentía y tener el coraje de seguir adelante, esta vez con una mayor comprensión y habilidad?‬ ‪Definitivamente.

Los patrocinadores de proyectos, los cazatalentos, los formadores de equipos, los buenos jefes y los grandes profesionales de las relaciones humanas saben lo importante que es.‬ ‪En realidad, aprender de los errores sin temor podría ser la destreza más importante que tenemos.

Si tienes alguna experiencia real en el mundo del trabajo, entonces seguro que has formado parte de un proyecto que ha fracasado (es decir, que no cumplió los objetivos, ya fuesen los oficialmente declarados o los que deseabas).‬

Y ¿sabes qué?‬ ‪¡Genial!‬

No hay mejor oportunidad para aprender —no hay mejor oportunidad para poner a prueba tu capacidad de pensamiento analítico, crítico y creativo que buscar las razones de por qué un proyecto falló.‬

Tal vez, al principio, no te sea fácil y eso es comprensible.‬ ‪Escucha lo que puedes hacer ahora mismo.‬ ‪Reclínate, aleja un poco tu silla del ordenador o deja la pantalla que tengas en tus manos, levanta la mirada y hazte esta pregunta: ¿cuál fue mi último o mayor fracaso?‬ ‪No un error, ni un paso en falso o una mala decisión, sino un verdadero fracaso.‬ ‪Es decir, un proyecto que no te salió como te habías propuesto —ya fuese con tu propio dinero y recursos o con los de otros. Eso no importa para este ejercicio.‬ ‪El único criterio es que el proyecto no funcionó.‬ ‪Punto.

Ahora que tienes eso en mente, deja pasar cualquier oleada súbita de emoción que sientas como un arbol deja pasar el viento entre las hojas para luego quedarse sereno y quieto de nuevo. Dedica unos minutos a pensar en lo que salió mal, estratégicamente hablando.‬ ‪No culpes a los demás.‬ ‪Piensa de manera objetiva y con cierta distancia.

Deconstruye todo el proyecto si es necesario, busca los puntos débiles, los puntos ciegos, trata de ver lo que faltaba o lo que era demasiado abundante.‬ Identifica todas las piezas, sin sentirte culpable, sin resentimiento.‬

Examínalo y tállalo como si fuese un diamante en bruto.‬ ‪Descubre su tamaño, dimensión, forma y contornos y deja que la oportunidad te hipnotice con su brillo reflectante.‬ ‪Tú, amiga mía, amigo mío, has descubierto un tesoro.

¿Por qué podemos aprender aún más de un proyecto fallido que de un éxito? ‪Porque hay información precisa y detallada sobre el tipo exacto de acción, ausencia, descuido y traspiés estratégico que llevó un proyecto por la senda equivocada o a un callejón sin salida.‬ ‪Esta información es tu tesoro.‬ ‪Convertirá tu caja de herramientas en un cofre de joyas y si haces este ejercicio con honestidad y con verdadera curiosidad, nunca volverás a cometer los mismos errores. Tus próximos proyectos serán estratégicamente más claros y tendrán mayores probabilidades de alcanzar las metas y tener éxito.

¿Te sigue pareciendo desagradable este ejercicio?‬ ‪¿Quieres un ejemplo de mi saco de experiencias?‬ ‪Vale. Aquí va.

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