Category: Claridad

Dicha en un momento de misterio: Galletas de la fortuna para un 2012 estratégico

Es el comienzo de un año nuevo, un momento simbólico para muchas personas.

En Occidente, esta es una rara ocasión en la que nuestra sociedad, tan exigente en realidad, apenas prescribe nada. Cuando los medios de comunicación, la publicidad y la mitología cultural no nos dicen qué sentir, desear o hacer.

Según el lugar donde vivimos, cuando el reloj marca la medianoche, hay diferentes costumbres y comportamientos que podemos seguir, pero el significado más profundo de este momento lo ha de definir o adoptar cada persona para sí.

En mi región adoptada de Cataluña, poblada por grandes torres de reloj en cada pueblo y ciudad, comemos una uva por cada campanada de la medianoche. Apresuradamente metiendo una uva por segundo en nuestra boca abierta bajo nuestros sonrientes ojos, nos preguntamos en secreto, cada año, si nos atragantaremos al llegar a la duodécima uva —lo que transformaría ese ritual en una despedida del mundo en lugar de una entrada en el año nuevo. Al final, no nos atragantamos, nunca lo hacemos, aunque el riesgo es emocionante y palpable.

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5 consejos para responder a emails que salvarán tu vida profesional

Los mensajes por email son unas de las herramientas de comunicación más dinámicas y a la vez asombrosamente peligrosas que tenemos. Y están aquí para quedarse.

Mientras volamos de Facebook, a Tweeter, y de Google+ a las aplicaciones emergentes del futuro, el email hará el viaje con nosotros, en el asiento de al lado con el cinturón de seguridad abrochado, sorbiendo un cóctel, seguro de su destino.

El uso de esta poderosa herramienta no requiere licencia, formación ni aprendizaje. Se trata de una tecnología abierta que todos puedan usar —libre e inocentemente. El email se considera un vehículo que fomenta la comunicación eficaz y fluida.

Hasta la primera colisión.

Es entonces cuando te das cuenta del daño que esta herramienta puede hacer en un abrir y cerrar de ojos. Y también te das cuenta, con horror, que los mensajes son menos biodegradables que el acero. Son permanentes.

Una vez que pulses el botón enviar, no los podrás recuperar o modificar —jamás. Solo pensarlo hace que me estremezca.

Como estratega de la comunicación, creo que todos necesitamos un poco de orientación para evitar desastres, consejos prácticos o reglas que nos ayuden a mantener nuestras relaciones profesionales sanas y largas.

Sin embargo, antes de pasar a los 5 consejos, tengo que hacer una confesión.

Hace unas semanas, rompí mis propias reglas clave para responder emails profesionales.

También rompí la regla de seguridad que había establecido en el caso de que quisiera romper las reglas clave.

Por supuesto, se produjo un pequeña colisión.

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Las tres estrategias del mundo clásico

Después de muchos viajes a tierras lejanas como una especie de moderno Ulises, después de vagar por el mar a lo largo y ancho, de aquí para allá, finalmente llegué a salvo al mítico puerto de Ítaca — Barcino, en mi historia.

En mis travesías de los últimos años he llegado a conocer copiosos proyectos y sus estrategias en muchos países diferentes. Los he amado, nutrido, he luchado por ellos e incluso he dejado que algunos hicieran sus propios viajes con nuevos mapas y otras astucias.

Al reflexionar de nuevo sobre los tipos de estrategias que he conocido, los que las organizaciones, empresas y emprendedores emplean en todo el mundo, veo con claridad que se pueden clasificar en tres grupos clásicos a los que me referiré brevemente a continuación.

En honor al final de mi propio viaje, el antiguo puerto romano hoy conocido como Barcelona, creí apropiado crear nombres especiales para estas estrategias que aún prosperan en nuestros tiempos modernos. Así nacieron: estrategius espiritum, estrategius aleatorium y estrategius precisum. 

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‪El brillo y el resplandor del fracaso‬

Fracasos.‬ ‪No hablamos mucho de ellos.‬ ‪No los incluimos en nuestros curricula vitae ni comenzamos nuestras cartas de presentación, entrevistas de trabajo o intentos de vender nuestros proyectos mencionándolos.

Pero tal vez no sería una mala idea.‬

¿Arriesgado?‬ ‪Quizás.

¿Descarado?‬ ‪Sí.

¿Como ejemplo de nuestra capacidad para prestar atención, aprender y evolucionar al analizar situaciones con valentía y tener el coraje de seguir adelante, esta vez con una mayor comprensión y habilidad?‬ ‪Definitivamente.

Los patrocinadores de proyectos, los cazatalentos, los formadores de equipos, los buenos jefes y los grandes profesionales de las relaciones humanas saben lo importante que es.‬ ‪En realidad, aprender de los errores sin temor podría ser la destreza más importante que tenemos.

Si tienes alguna experiencia real en el mundo del trabajo, entonces seguro que has formado parte de un proyecto que ha fracasado (es decir, que no cumplió los objetivos, ya fuesen los oficialmente declarados o los que deseabas).‬

Y ¿sabes qué?‬ ‪¡Genial!‬

No hay mejor oportunidad para aprender —no hay mejor oportunidad para poner a prueba tu capacidad de pensamiento analítico, crítico y creativo que buscar las razones de por qué un proyecto falló.‬

Tal vez, al principio, no te sea fácil y eso es comprensible.‬ ‪Escucha lo que puedes hacer ahora mismo.‬ ‪Reclínate, aleja un poco tu silla del ordenador o deja la pantalla que tengas en tus manos, levanta la mirada y hazte esta pregunta: ¿cuál fue mi último o mayor fracaso?‬ ‪No un error, ni un paso en falso o una mala decisión, sino un verdadero fracaso.‬ ‪Es decir, un proyecto que no te salió como te habías propuesto —ya fuese con tu propio dinero y recursos o con los de otros. Eso no importa para este ejercicio.‬ ‪El único criterio es que el proyecto no funcionó.‬ ‪Punto.

Ahora que tienes eso en mente, deja pasar cualquier oleada súbita de emoción que sientas como un arbol deja pasar el viento entre las hojas para luego quedarse sereno y quieto de nuevo. Dedica unos minutos a pensar en lo que salió mal, estratégicamente hablando.‬ ‪No culpes a los demás.‬ ‪Piensa de manera objetiva y con cierta distancia.

Deconstruye todo el proyecto si es necesario, busca los puntos débiles, los puntos ciegos, trata de ver lo que faltaba o lo que era demasiado abundante.‬ Identifica todas las piezas, sin sentirte culpable, sin resentimiento.‬

Examínalo y tállalo como si fuese un diamante en bruto.‬ ‪Descubre su tamaño, dimensión, forma y contornos y deja que la oportunidad te hipnotice con su brillo reflectante.‬ ‪Tú, amiga mía, amigo mío, has descubierto un tesoro.

¿Por qué podemos aprender aún más de un proyecto fallido que de un éxito? ‪Porque hay información precisa y detallada sobre el tipo exacto de acción, ausencia, descuido y traspiés estratégico que llevó un proyecto por la senda equivocada o a un callejón sin salida.‬ ‪Esta información es tu tesoro.‬ ‪Convertirá tu caja de herramientas en un cofre de joyas y si haces este ejercicio con honestidad y con verdadera curiosidad, nunca volverás a cometer los mismos errores. Tus próximos proyectos serán estratégicamente más claros y tendrán mayores probabilidades de alcanzar las metas y tener éxito.

¿Te sigue pareciendo desagradable este ejercicio?‬ ‪¿Quieres un ejemplo de mi saco de experiencias?‬ ‪Vale. Aquí va.

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Tres valores importantes para ti

Esto no es fácil de escribir y no sé muy bien por qué.‬

Una de las razones podría ser la levedad engañosa de la palabra ‘valores’ comparada con la profundidad de la influencia que la palabra tiene en nuestro mundo y en nuestra vida diaria.‬

¿Qué son los valores?‬Es una pregunta que los filósofos, escritores, poetas, políticos, creadores y gente común se han planteado desde que se creó el concepto hace mucho, mucho tiempo.‬

Wikipedia dice: «los valores personales constituyen una referencia interna para lo que es bueno, beneficioso, importante, útil, hermoso, deseable, constructivo etc. Los valores generan un comportamiento [...] y dan respuestas a las preguntas de por qué las personas hacen lo que hacen y en qué orden deciden hacerlo».‬

Pero no necesitamos estas definiciones. ‪‪Porque inherentemente todos sabemos qué son los valores.‬ ‪Reconocemos lo que son con mucha más claridad de lo que seguramente podamos describirlos.‬ ‪Los valores residen muy dentro de nosotros, en el interior del yo individual y colectivo.

Creo que la razón de que este artículo no fuera fácil de escribir se debe a la naturaleza misma de los valores —de su profunda interiorización en nosotros mismos y en nuestra sociedad.‬ ‪A veces buscar dentro de una misma y poner en palabras lo que encuentra puede ser un poco complicado.

Cuando me encargué a mí misma y a algunos colegas la tarea de nombrar los tres valores más importantes para cada uno de nosotros, encontré silencio, sonrisas, labios fruncidos y ojos mirando el cielo mientras buscaban a tientas las palabras.‬ ‪Al final, todo el mundo logramos nombrar tres, pero el esfuerzo que nos costó me intrigó.‬ ‪Quise saber más.

Así que salí a la calle en Barcelona una tarde de fin de semana con una grabadora digital para averiguar cuáles eran los valores más importantes para las personas —personas que no conocía, escogidas al azar.‬ ‪La pregunta no era fácil de formular ni la respuesta fue fácil de encontrar para algunas personas; aunque todas parecían sinceras en sus respuestas y todas se tomaron la pregunta muy en serio.

La pregunta básica que les hice fue: ¿Cuáles son tres valores importantes para ti que buscas en los demás o en la sociedad?

Y esto es lo que respondieron:‬

Si te tomaras un momento para responder a la misma pregunta ¿qué dirías?‬ ¿Cuáles son tres valores importantes para ti que buscas en los demás o en la sociedad?‬

1.______________
2.______________
3.______________

Ahora pasemos a tu proyecto, organización o empresa.‬ ‪¿Refleja con claridad alguno de los tres valores que acabas de nombrar?‬ ‪¿En la declaración de la misión?‬ ‪¿En los objetivos?‬ ‪¿En la relación con tu público?‬ ‪¿Te guían en tu gestión diaria?

Se podrían reflejar en tu proyecto de muchas maneras diferentes.‬ ¿Por qué?‬

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Tu misión: Una historia bien contada

Esta es una historia con un final feliz. Trata sobre la comunicación de las misiones de nuestros proyectos. Es también una historia sobre peces.

En primer lugar, antes de empezar, debemos aclarar la diferencia entre misión y visión:

Una declaración de misión habla del propósito fundamental de la organización; trata del presente.

Una declaración de visión dice lo que el proyecto quiere ser o cómo se quiere que el mundo sea si la misión se logra; se centra en el futuro.

De todas formas, es común y aceptado el uso de una mezcla de los términos misión, valores, visión, filosofía o credo para referirse al propósito de una organización.

Y en segundo lugar, debemos dejar que la historia añada un poco de contexto a nuestro relato. La palabra misión viene de missĭo -ōnis (del verbo latino mĭttere), que significa «acción de enviar». En inglés, se empezó a usar a mediados del siglo XVI para referirse al envío del Espíritu Santo al mundo. Hoy, cinco siglos más tarde, podemos definir la palabra como un objetivo muy sentido, ambición o llamada.

Bien, esto nos sitúa un poco ¿no?

El principio


En el principio había un proyecto.

Pero antes de que el proyecto se convirtiera en realidad, primero era una idea. Una idea con la intención de crear, cambiar, realizar o producir algo. Cuando esta idea madura y se convierte en un proyecto con un propósito claro, entonces necesita un plan para alcanzar su objetivo particular o, en otras palabras, para lograr su ‘misión’.

En la formulación de cualquier plan, la declaración de misión debería ser el segundo elemento descrito justo después del nombre del proyecto, organización o empresa. Se debe indicar con claridad y valentía lo que hace el proyecto y lo que pretende lograr —su misión o razón de ser.

Todas las personas que entran en contacto con un proyecto deben saber cuál es su misión.

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Una pregunta sencilla

Hay una pregunta sencilla que debe hacerse.‬ Aquí está:‬

¿Qué porcentaje de proyectos y empresas en el entorno actual expresa claramente su misión, visión y valores a su público?‬

(Haz clic en tu selección)‬

Bajo‬

Medio‬

Alto‬

Tal vez te haya sorprendido la respuesta‬ ‪—o la pregunta.

O tal vez piensas que la pregunta debería ser esta:‬

¿Tienen la misión, visión y valores de un proyecto o empresa un lugar en la era digital, en entornos multiplataforma y en nuestras redes profesionales y sociales?

Esa es otra buena.‬ ‪Y aquí está la respuesta:

Sí.‬ ‪Porque estos elementos hablan de la razón de ser, el contenido central de un proyecto y lo que quieres que el público vea, conozca y lo que le haga sentir conectado. ‪Es tu historia.

En la próxima entrada voy a tratar y definir claramente estos términos clave, voy a hacer que sean ideas útiles, les quitaré el polvo, las haré brillar.‬ ‪Son la esencia misma de la buena estrategia.

Un mantra estratégico

Si tuvieras que elegir un mantra estratégico para tu negocio, proyecto o iniciativa, repetir «claridad, claridad, claridad» podría ser una excelente opción. Sin embargo, es sorprendente la poca frecuencia con que se entona o se tiene en cuenta esta idea tan simple mientras nos movemos afanosamente por nuestra rutina diaria con el equipo, la producción y el trabajo.

La claridad empieza con la visión central de nuestro proyecto, una visión que todas las personas involucradas tienen que entender y compartir para poder participar plenamente y sacar el máximo provecho de sus habilidades. La claridad es también la clave para la coreografía sincronizada de un grupo de personas que trabajan juntas. Las personas deben entender su papel, saber lo que se espera de ellas, tener claros los plazos, metas y también las funciones de los demás miembros del equipo.

Esta es una de las omisiones más frecuentes que sufren muchos proyectos aquí y en todo el mundo. ¿Por qué? Porque conseguir claridad requiere una habilidad muy refinada y no siempre es fácil.  De hecho, puede costar bastante esfuerzo – que comienza por la intención del líder del proyecto. Pero cuando el trabajo más arduo está hecho y los momentos difíciles han pasado, se crean las iniciativas más fuertes y más eficaces; las actitudes cambian, la producción mejora y las personas alcanzan juntas objetivos compartidos. Funciona. Y las cosas se hacen más fáciles a partir de ahí.

El dibujante Gary Larson lo entiende. Así que coge un pincel metafórico y empieza a aclarar.

(«¡Bieeen! … Esto aclarará unas cuantas cosas por aquí»)

Cartografía de economías

Vamos a tomar un término muy común y profundizar un poco en él. Economía. Podemos definir la economía como la riqueza y los recursos de una determinada área temática o geográfica al alcance de las personas, en cuanto a producción y uso de cosas materiales o ideas. Bien.

Ahora usemos esta definición para enmarcar el mundo de hoy. El mundo actual se puede concebir como una construcción de un número creciente de economías diferentes – autónomas y interconectadas. Definamos unas cuantas: tenemos la economía global en la que todos participamos, luego está la economía de cada país y luego la de la ciudad.

Pero dentro de esta cartografía básica de economías ¿qué otras áreas podemos esbozar para ver las distintas comunidades o tribus de relaciones?

La economía de la tecnología, la economía de la salud, la economía de las relaciones humanas, la economía de la comunicación, la economía de la cultura, la economía de la arquitectura, la economía de los alimentos, la economía de la narración de historias, de la artesanía, de la música, del ocio, de la belleza, de la justicia, de la consciencia, de la educación, del talento, del conocimiento, de la naturaleza, y, por qué no, la economía del alma.

Estas economías se superponen y se pliegan unas sobre otras; sus contornos están dibujados con líneas suaves y fluidas. Mirar el mundo con este nuevo mapa podría ayudarnos a ver con mayor claridad la extensión de nuestras áreas de influencia y contribución, y a visualizar y planificar el movimiento de nuestros proyectos con una mayor conciencia.

Apuesto a que, si ahora mismo te tomas un momento para contemplar con nuevos ojos la plenitud de lo que ayudas a crear y alimentar en este mundo, te dará una sensación agradable. Muy agradable.

El marketing y lo hiperreal

En Mundo espejo —una novela del escritor ciberpunk William Gibson— uno de los personajes que se presentan al lector es Magda, una joven que trabaja por su cuenta para una agencia de publicidad para financiar su carrera artística como creadora de sombreros. La agencia le paga por ir a lugares sociales cuidadosamente seleccionados y mencionar una marca de ropa nueva, una película reciente o un nuevo producto que ha salido al mercado en sus conversaciones informales con la gente que conoce. No se le pide que recomiende esos productos, solo que los mencione favorablemente. O, si una persona con la que se encuentra, por ejemplo, un hombre que muestra atracción por ella en un bar, menciona un producto específico, entonces a ella le pagan por decir que a ella también le gusta ese producto. El objetivo de la agencia no es crear consumidores inmediatos de un producto en particular, sino que las personas reciclen la información a los demás: es un modelo viral.

Pero, con el paso del tiempo, a Magda le empieza a suceder algo: cuando sale a divertirse — no a trabajar, tal vez a tomar unas copas — conoce a otras personas y empieza a charlar con ellas. Y, si por casualidad esa persona habla de un diseñador, una película o un producto en el curso de la conversación, Magda es incapaz de seguir, ya no puede disfrutar del encuentro. Comienza a desconfiar de la gente, desconfía de su autenticidad. Ya no sabe lo que es real.

Los conceptos de auténtico y real están pasando a situarse en el centro de nuestra historia colectiva desde hace un tiempo, empujados, en parte, por la actividad trepidante de marketing. Lo real y lo simulado ya no tienen definiciones o límites claros.

El filósofo Jean Baudrillard sostiene que un simulacro no es simplemente una copia de lo real, sino que se convierte en una verdad en sí misma, se convierte en lo hiperreal. Esencialmente, lo simulado se convierte en la realidad.

Pero ¿qué hacemos con estas ideas? Sus consecuencias son tanto filosóficas como prácticas. Continuamente tomamos decisiones sobre las estrategias de comunicación de nuestros proyectos y productos que se entrecruzan con cuestiones de autenticidad, tanto si nos hemos parado a pensar en ello como si no.

Podría ser que dependiese totalmente de cada uno de nosotros desarrollar paradigmas de marketing y contenidos que reflejen nuestros valores personales — mejor aún, que iluminen nuestros propios valores.

Esto no lo harán los demás por nosotros. Y, no hay un mapa claro, ningún conjunto de normas. Aquí estamos, personas desnudas, revelando nuestra esencia, sin nada más que el deseo y la intención para guiarnos por un laberinto cambiante de posibilidades.

La historia de Magda podría al menos servir como una de las voces que nos guíe en nuestra búsqueda: sus actos de simulación al final se volvieron contra ella y la hicieron dudar de la gente que la rodeaba —lo real se había convertido en indistinguible de lo hiperreal.

Ella anhelaba autenticidad.