El disco duro y el cerebro

La primera imagen es mi disco duro. Dejó de funcionar.

La segunda imagen es mi cerebro. Sigue funcionando.

Una diferencia importante entre lo que hacen nuestros ordenadores y lo que hacen nuestros cerebros es que aunque nuestros discos duros dejan de funcionar, nuestros cerebros no.

Otra diferencia es que los discos duros se fabrican en serie.

Nuestros cerebros son maravillosamente y excepcionalmente únicos.

Sí, es cierto.

Pero eso es solo el principio. Hay más.

Nuestros cerebros dan forma a quienes somos.

Y es quienes somos quienes dejan su huella en el mundo y en las personas que nos rodean.

No nuestros discos duros.

Es quienes somos quienes crean proyectos y se atreven a darles la vida, se atreven a fracasar y se atreven a volver a intentarlo.

No nuestros discos duros.

Hoy día, es una tentación fusionarlos —el cerebro y el disco duro— para convertirlos en uno, para celebrar sus similitudes, para desear que funcionen de la misma manera.

No lo hagas.

Te perderás conocer la misma naturaleza de tu existencia:

tu capacidad de pensar creativamente, de pensar despacio, de repensar;

tu capacidad de cometer errores, asumir riesgos, caer y volver a levantarte;

tu capacidad de conectar ideas, de percibir necesidades, de hacer preguntas y escuchar en silencio;

tu capacidad de crecer, de reír, llorar, enfadarte, pedir ayuda y luego aprender;

tu capacidad de sentir curiosidad, de ver la imagen completa, de caer en la cuenta;

tu capacidad de actuar, de dar un salto de fe, de desafiar a la razón, de empezar de nuevo, de cambiar de dirección;

tu capacidad de lograr el éxito al trabajar por lo que crees y sacar fuerzas de lo que valoras.

Lo que el mundo necesita, más que nunca, ahora mismo, es lo que ereslo que decidas ser, lo que decidas hacer, lo que decidas comunicar y a quien decidas comunicárselo.

Un ordenador y su disco duro no pueden hacer eso.

Tú y tu cerebro sí.

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Nota de la autora: la imagen del disco duro es de mi ordenador portátil Macintosh. La imagen del cerebro es de una resonancia magnética craneal que me había hecho porque tenía mucha curiosidad.

Si quieres ver algunos segundos de un cerebro —mi cerebro— en movimiento, haz clic aquí o mira el vídeo a continuación.

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Dicha en un momento de misterio: Galletas de la fortuna para un 2012 estratégico

Es el comienzo de un año nuevo, un momento simbólico para muchas personas.

En Occidente, esta es una rara ocasión en la que nuestra sociedad, tan exigente en realidad, apenas prescribe nada. Cuando los medios de comunicación, la publicidad y la mitología cultural no nos dicen qué sentir, desear o hacer.

Según el lugar donde vivimos, cuando el reloj marca la medianoche, hay diferentes costumbres y comportamientos que podemos seguir, pero el significado más profundo de este momento lo ha de definir o adoptar cada persona para sí.

En mi región adoptada de Cataluña, poblada por grandes torres de reloj en cada pueblo y ciudad, comemos una uva por cada campanada de la medianoche. Apresuradamente metiendo una uva por segundo en nuestra boca abierta bajo nuestros sonrientes ojos, nos preguntamos en secreto, cada año, si nos atragantaremos al llegar a la duodécima uva —lo que transformaría ese ritual en una despedida del mundo en lugar de una entrada en el año nuevo. Al final, no nos atragantamos, nunca lo hacemos, aunque el riesgo es emocionante y palpable.

Así que entramos en el año nuevo, solos o en compañía de otras personas, masticando, tragando y llenos de deseo. Un periodo marcado por el calendario cíclico de 12 meses que estructura el tiempo para la mayoría de las personas del planeta.

Lo que hace que este momento de nuestro calendario sea especial o incluso mágico es el simbolismo y el ritual que le infundimos.

La especie humana es una tribu de fabricantes de rituales. Desde la antigüedad a los tiempos modernos, la gente ha creado rituales; podría muy bien ser parte de nuestra controvertida esencia natural. Tanto si se puede demostrar científicamente, como si el gen del ritual se llega a encontrar y nombrar, dentro de cada uno de nosotros hay una comprensión innata y un respeto por el misterio y el poder del ritual. Lo deseamos. Lo necesitamos para expresar aspectos más profundos de nuestro ser y para honrar nuestra vulnerabilidad y elusiva conexión con el universo, no importa cuán racionales sean nuestra vida cotidiana y nuestros discursos.

Hay una parte de nuestra vida que simplemente no se puede explicar, no se puede clasificar y no se puede predecir. Sentimos la necesidad de abandonar las fronteras de lo racional, aunque solo sea por unos breves momentos misteriosos, para volver luego a la comodidad de la lógica, tal vez con un mensaje nuevo o una visión renovada.

Es la belleza de este misterio la que en los momentos más difíciles, en los momentos más confusos y dolorosos de nuestras vidas, puede ser el elemento que nos permita seguir adelante, que nos ayude a sanar y que nos enseñe a aprovechar nuestro pozo de comprensión humana. Nos ayuda a convertir lo desconocido en esperanza; susurra a nuestra alma que no se quedará en este difícil momento para siempre. Transforma la confusión en curiosidad.

El ritual es una manera de honrar el misterio de la vida que fluye a nuestro alrededor, con nosotros y por nosotros. Es así de simple e inexplicable.

Entonces, para una estratega, una chica racional que lo analiza todo en términos de causa y efecto como yo, hablar así a un grupo de personas que acuden a mí buscando consejo e inspiración para desarrollar sus proyectos podría ser arriesgado o incluso tremendamente imprudente.

O bien, podría ser simplemente una parte de los giros y sorpresas de nuestras historias complejas e individuales, de mi propia historia. Ninguno de nosotros somos una sola cosa, ni tenemos una sola característica, ni una sola manera de ver, hablar o actuar.

Todos somos poemas andantes.

Todos somos en parte un misterio.

Esta parte de nosotros a veces se aferra a los rituales y oráculos, a la sabiduría del azar para guiarnos, para deleitar nuestros sentidos, para estimular nuestro pensamiento. Para despertar nuestra propia comprensión de lo que debemos hacer, de cómo resolver un problema o marcar un camino o inspirar a una nueva forma de ver.

La Estrategia Blog ha elegido como ritual para entrar en el nuevo año de 2012 unas galletas de la fortuna, un ritual que se originó en Japón en el siglo xix.

Hemos preparado una nueva hornada de estas galletas con mensajes cuidadosamente elaborados en cada una de ellas; y uno de esos mensajes es solo para ti.

Dentro de una de las cuatro galletas que encontrarás a continuación, descubrirás una idea que, si se entiende y se aprovecha con sabiduría, te guiará este año en el desarrollo estratégico y fructífero de tus proyectos.

Lo que tienes que hacer es lo siguiente:

Tómate un momento para mirar los cuatro números y, cuando estés listo, elige uno, haz clic en el número (no en la galleta) para abrir y leer su mensaje.

Después de leer tu suerte, si sientes curiosidad y quieres abrir otra galleta, adelante —en todas ellas hay sabiduría estratégica. Pero recuerda: la primera que abras lleva el mensaje que estaba destinado especialmente para ti.

(Feliz 2012, queridas y queridos lectores, vuestra presencia hace que estas palabras cobren vida. Por eso, os doy las gracias.)

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El espejo, el vestido y el paradigma digital

Con prisa e impaciente, allí estaba yo, de pie frente al espejo tratando de hacer un nudo atractivo con el cinturón de tela de un vestido cruzado que había elegido para hoy.

Hice un nudo, di un paso atrás, me miré en el espejo, fruncí el ceño, desaté el nudo y lo volví a hacer.

Tenía que estar saliendo ya; no tenía mucho tiempo antes del comienzo de una reunión con un grupo de clientes.

«Este», murmuré para mi, «es peor que el primero». Dejé escapar un suspiro y fue entonces cuando sucedió algo inesperado.

Tuve el impulso inmediato de ir al menú y seleccionar y hacer clic en Deshacer, de volver al nudo anterior con un simple y rápido clic del ratón.

El impulso no solo fue mental, también fue, sin lugar a dudas, físico.

Cuando me di cuenta de lo que había sucedido, cómo mi mente había organizado hábilmente la realidad como si se tratara de un documento digital de Word, me sentí desorientada. Durante unos segundos, me quedé allí, confundida, con lo que debe haber sido una curiosa expresión en la cara.

Mirándome en el espejo, el cinturón torpemente atado y sostenido entre mis dedos, pensé: «Vaya, qué interesante. ¿Qué es lo que acaba de pasar aquí? No puedo volver atrás. Soy un ser vivo, físico, ¡no un documento digital! No puedo volver a cómo eran las cosas antes, con un fácil gesto de edición, no en la vida real».

Me reí de mí misma en un intento de sacudirme la más profunda sensación de desorientación y fue entonces cuando caí en la cuenta de algo mucho más amplio. Una idea simple pero contundente: tenemos que seguir adelante, siempre. Es nuestra única ruta estratégica viable como seres humanos.

No podemos rebobinar, no podemos deshacer, no podemos eliminar, no podemos cortar y pegar.

En nuestras vidas, nuestros proyectos, empresas y sistemas económicos, cometemos errores, tomamos malas decisiones, sufrimos el efecto de fuerzas externas y nos orientamos con un mapa estratégico equivocado o incluso sin mapa.

Son procesos de la vida.

Y la vida es un proceso continuo de aprendizaje y creación, única para cada persona. No está mecánica o digitalmente organizada, es orgánica. Es importante recordar esta distinción que nos puede ayudar a no aplicar un paradigma digital a los acontecimientos de nuestras vidas —a nuestros proyectos, nuestros negocios o incluso a nuestra economía.

No debemos tratar la vida como si funcionara como un archivo digital, como si pudiéramos reorganizarla rápidamente, eliminar una parte específica o copiar una historia de otro y pegarla en la nuestra. Dejarse seducir por la capacidad de reordenar o deshacer el presente puede ser una actividad fructífera para organizar datos en un ordenador, pero no va a producir los mismos resultados con nuestros proyectos humanos o con nuestros modelos sociales y económicos.

Debemos seguir adelante con nuevas palabras, ideas, preguntas, análisis, inspiración y estrategias, con nuevos mapas y nuevas creaciones.

Nuestro mundo y nuestro orden económico están cambiando. No hay vuelta atrás, no podemos volver a los tiempos que ya hemos vivido. No hay vuelta a un modelo de trabajo o a una economía que hemos tenido en el pasado.

Sin embargo, de las garras de la nostalgia, la incertidumbre o el miedo, podemos llegar a lograr la fuerza y la lucidez haciendo las preguntas correctas, nutriendo una actitud de curiosidad, analizando el presente con valentía y dirigiendo la mirada hacia el futuro.

Son momentos de hacer mapas nuevos, de resistir la tentación de simplemente eliminar o copiar y pegar el pasado.

Desata con cuidado el viejo nudo y haz uno nuevo que sea más creativo, más hermoso y más fuerte que el anterior.

Es la única estrategia que realmente conduce al progreso y al cambio en nuestra muy humana vida.

Y sí, llegué tarde a mi reunión. Pero valió la pena. Mi vestido se ceñía a mi cuerpo con el nudo más soberbio de la ciudad.

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La historia de la motocicleta

La vi mientras corría.

Aparcada al lado de otras, la parte trasera hacia fuera, entre dos líneas blancas oblicuas.

Ni siquiera sé de qué color era porque el recuerdo me llegó rápido y fluido mientras mis ojos repasaban los detalles y leían la palabra Ducati.

La memoria brotó sin esfuerzo. Las imágenes que me vinieron a la mente eran familiares, era la misma secuencia que recordaba cada vez que veía una moto de esa marca.

Recuerdo la intensidad de su mirada al explicarme lo que él quería que yo entendiera con la simplicidad de la pasión.

Hace muchos años, mi amigo y yo íbamos caminando al trabajo por las callejuelas que serpenteaban por el barrio cercano al campus de la universidad; los dos trabajábamos de camareros en el mismo restaurante. De repente se detuvo, dejó de hablar y bajó la mirada hacia una solitaria motocicleta de color rojo aparcada en la grava. Su rostro se suavizó y asintió con la cabeza mientras nos quedamos en silencio. Entonces, levantó la mirada, clavó sus ojos brillantes en los míos y con entusiasmo en su voz dijo:

«Esta es una Ducati —una de las mejores motos que se han hecho jamás. Me encanta esta moto.» Hizo una pausa y luego continuó.

«¿Sabes por qué es la mejor?»

«No», dije.

«Equilibrio», dijo casi en un susurro. «Son las motos más perfectamente equilibradas del mundo.»

Podía sentir la profunda admiración y dicha que mi amigo sentía mientras se movía lentamente alrededor de la motocicleta y recuerdo el calor amarillo del sol de Texas y el polvo en las punteras de nuestros zapatos.

Esto es lo que pasó por mi mente mientras corría esta mañana en una ciudad diferente, muy lejos del lugar de mi recuerdo.

Esto es lo que pasa por mi mente siempre que veo una Ducati. En realidad nunca he montado en una, pero si alguna vez tengo que comprarme, recomendar o alabar una moto, sin pensarlo dos veces, será esta.

La decisión será fácil debido a la descripción sincera y poética que mi amigo me hizo ese día, hace muchos años. Equilibrio. Yo nunca antes había pensado en una moto en esos términos y aquella idea se quedó conmigo para siempre.

No debido al montaje adrenalínico de un anuncio de televisión, o el zumbido de una campaña digital o la piel desnuda de una mujer en un anuncio de revista.

Ninguna de esas cosas me conecta con una memoria o un conocimiento. algo de estas motos, conozco algo de su esencia y de su arte.

Y esa es la diferencia.

¿Qué tiene que ver esta historia de motocicletas con lo que creas?

Todo.

Ve y haz algo que se distinga del resto. Haz algo que verdaderamente te importe. Esfuérzate y muéstranos tu talento. No te rindas, por muy difícil que te resulte a veces y busca ayuda si la necesitas.

Corre el riesgo.

Danos algo para recordar, algo con lo que podamos conectar, algo que podamos describir a los demás con una sola palabra preciosa.

Danos algo que nos haga brillar los ojos.

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5 consejos para responder a emails que salvarán tu vida profesional

Los mensajes por email son unas de las herramientas de comunicación más dinámicas y a la vez asombrosamente peligrosas que tenemos. Y están aquí para quedarse.

Mientras volamos de Facebook, a Tweeter, y de Google+ a las aplicaciones emergentes del futuro, el email hará el viaje con nosotros, en el asiento de al lado con el cinturón de seguridad abrochado, sorbiendo un cóctel, seguro de su destino.

El uso de esta poderosa herramienta no requiere licencia, formación ni aprendizaje. Se trata de una tecnología abierta que todos puedan usar —libre e inocentemente. El email se considera un vehículo que fomenta la comunicación eficaz y fluida.

Hasta la primera colisión.

Es entonces cuando te das cuenta del daño que esta herramienta puede hacer en un abrir y cerrar de ojos. Y también te das cuenta, con horror, que los mensajes son menos biodegradables que el acero. Son permanentes.

Una vez que pulses el botón enviar, no los podrás recuperar o modificar —jamás. Solo pensarlo hace que me estremezca.

Como estratega de la comunicación, creo que todos necesitamos un poco de orientación para evitar desastres, consejos prácticos o reglas que nos ayuden a mantener nuestras relaciones profesionales sanas y largas.

Sin embargo, antes de pasar a los 5 consejos, tengo que hacer una confesión.

Hace unas semanas, rompí mis propias reglas clave para responder emails profesionales.

También rompí la regla de seguridad que había establecido en el caso de que quisiera romper las reglas clave.

Por supuesto, se produjo un pequeña colisión.

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Sé innovador. Tu público come queso.

Pero no cualquier tipo de queso.

Miles de personas que viven en mi ciudad, Barcelona, están siguiendo una dieta específica que consiste en proteínas y verduras, poca grasa, casi nada de hidratos de carbono, ni aceite. ¿Puedes imaginar cuánta gente de esta gran metrópolis estará comiendo queso bajo en grasa mientras lees este artículo? Se trata de una tendencia que va en aumento y que probablemente alcanzará importantes cifras en los próximos años en Europa y América del Norte.

Sin embargo en esta misma ciudad, no conozco ningún restaurante que sirva siquiera un plato especialmente pensado para que estas personas sacien su apetito y puedan sentarse, relajarse y disfrutar con el resto de la población aficionada a comer fuera. Se quedan excluidas o deben romper su dieta. Esto les puede hacerse sentir frustradas y hasta puede llegar a afectar sus relaciones sociales.

Algo no cuadra.

Mientras tanto, en el puesto que vende fiambre y queso del mercado de mi barrio, una de las dependientas que tiene una personalidad gregaria y afable se dio cuenta de que muchos de sus clientes, hombres y mujeres, pedían cada vez con más frecuencia queso bajo en grasa. Investigó un poco, conectó los puntos y comenzó a asumir el papel de asesora y animadora. Ahora, cuando un cliente le pide queso fresco y lonchas de pechuga de pavo, por ejemplo, ella le pregunta con simpatía y una sonrisa contagiosa en su rostro: «¿Está siguiendo esa dieta alta en proteínas y baja en grasa que se ha vuelto tan popular?»

¿Es una pregunta intrusiva?

No.

¿Es una mujer inteligente?

Sí.

Presta atención a lo que está pasando con su público. Observa, escucha, pregunta y obra en consecuencia.

Como conoce sus productos y ha investigado sobre las necesidades específicas de esa dieta que está de moda, puede ayudar a sus clientes a elegir y puede sugerir diferentes carnes y quesos que algunos clientes quizás no conozcan. También incluye en su inventario más variedades para atender a este público específico.

¿Qué consigue?

Ayudar a sus clientes, aumentar las ventas de su negocio familiar y cultivar un creciente grupo de clientes fieles que ven claramente que sus necesidades se tienen en cuenta. Y ella disfruta estableciendo una relación especial con ellos que es amistosa, familiar y siempre llena de anécdotas.

Ha aprendido a hablar el mismo idioma que sus clientes. Una táctica estratégica brillante.

Y ¿sabes qué? Eso no es todo.

En el proceso de establecer este tipo de interacción, continúa aprendiendo sobre las necesidades cambiantes de sus clientes. Lo único que se vende en su puesto es fiambre y queso, pero las oportunidades estratégicas son muchas con un solo ingrediente adicional: la innovación creativa.

La innovación creativa es el ingrediente clave que es capaz de sacar un proyecto, empresa, organización y hasta una sociedad de una crisis y hacer que tenga una vida saludable y sostenible.

Puedes añadir todo lo que necesites de este ingrediente, sin restricciones. No hay riesgo de toxicidad ni tiene fecha de caducidad. Es un producto natural, orgánico y de cultivo local.

Para las grandes organizaciones, el ingrediente de innovación creativa podría ser la exploración de cómo se puede encajar mejor en el mundo, conectar con las personas y ser más relevantes para sus vidas, en lugar de centrarse exclusivamente en el crecimiento. Y para la pequeña y mediana organización y proyecto hay muy buenas noticias:

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Tu galleta de la suerte: Un mensaje estratégico para un verano afortunado

La tradición de envolver consejos para tener buena suerte dentro de una galleta se originó en Japón en el siglo XIX. Sin embargo, con las oleadas de emigración a Estados Unidos y Europa, junto con un espíritu emprendedor entusiasta, esta tradición de repente cambió de manos y comenzó su popularidad legendaria como postre ritual en miles de restaurantes chinos.

El misterio y la intriga de leer augurios de la suerte dentro de una galleta nos despierta el apetito de resolver los enigmas de nuestro futuro.

Así que, para desearte un maravilloso verano de relax y reflexión, La Estrategia Blog ha hecho una galleta de la suerte para ti.

Dentro de una de las cuatro galletas que encontrarás más abajo, hay un mensaje que, si lo entiendes y lo usas sabiamente, te guiará por el camino del desarrollo sano y feliz de tus proyectos.

El mensaje está destinado especialmente para el veraniego mes de agosto, aunque también vale para los 12 meses del año.

Lo que tienes que hacer es lo siguiente:

Mira los cuatro números y escoge uno, haz clic en él para abrir la galleta y lee lo que hay dentro.

Después de leer tu suerte, si sientes curiosidad y quieres abrir otra galleta, adelante — en todas ellas hay sabiduría estratégica. Pero recuerda: la primera que abras lleva el mensaje que la suerte eligió especialmente para ti.

Disfruta…

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Las tres estrategias del mundo clásico

Después de muchos viajes a tierras lejanas como una especie de moderno Ulises, después de vagar por el mar a lo largo y ancho, de aquí para allá, finalmente llegué a salvo al mítico puerto de Ítaca — Barcino, en mi historia.

En mis travesías de los últimos años he llegado a conocer copiosos proyectos y sus estrategias en muchos países diferentes. Los he amado, nutrido, he luchado por ellos e incluso he dejado que algunos hicieran sus propios viajes con nuevos mapas y otras astucias.

Al reflexionar de nuevo sobre los tipos de estrategias que he conocido, los que las organizaciones, empresas y emprendedores emplean en todo el mundo, veo con claridad que se pueden clasificar en tres grupos clásicos a los que me referiré brevemente a continuación.

En honor al final de mi propio viaje, el antiguo puerto romano hoy conocido como Barcelona, creí apropiado crear nombres especiales para estas estrategias que aún prosperan en nuestros tiempos modernos. Así nacieron: estrategius espiritum, estrategius aleatorium y estrategius precisum.

Muchos son los viajeros, como yo y tal vez tú, que en algún momento, en algún lugar y en algún proyecto han participado en cada una de ellas.

Estrategius espiritum

Este tipo de estrategia, que se usa en proyectos de todos los tamaños, se caracteriza por la invisible presencia de una estrategia, una que no se puede ver, pero cuya existencia se siente e incluso a veces se convoca.

A los líderes y gestores de proyectos que adoptan esta estrategia a menudo se les oye decir cosas como: «Sí sí, es una gran idea, me lo pensaré», o «No tenemos tiempo para reuniones — todo saldrá bien», «Así funcionan las cosas, no puedo hacer más», o «No está en mis manos», «No hay necesidad de hacerlo más complicado» y «Siempre lo hemos hecho así».

Es el tipo de estrategia que está siempre con nosotros, pero nunca se manifiesta con claridad y que a menudo se deja a la merced de la fe. Y cuando se cumple un objetivo o cuando se alcanza un momento de éxito, se lo recibe como un milagro — un maravilloso milagro.

Así son los proyectos guiados por la estrategius espiritum.

Estrategius aleatorium

Este tipo de estrategia suele estar cargada de una gran cantidad de actividad y frenesí. Algunos de los objetivos del proyecto se pueden llegar a alcanzar, por lo general cogiendo al equipo y la dirección por sorpresa.

Los líderes y gestores de proyectos que adoptan esta estrategia se ven muchas veces entrando y saliendo del despacho, sentándose y levantándose de nuevo, haciendo llamadas telefónicas, recibiendo llamadas telefónicas, comprobando datos, saliendo corriendo de nuevo para arreglar algo o hacer algo o para reunirse con alguien. Esta estrategia evoca las imágenes alocadas de las películas de los hermanos Marx, donde Groucho, Harpo y Chico están  dichosamente ocupados con todas las cosas y las personas a su alrededor desplegando una energía viva, impetuosa y entrañable.

Sin embargo, al final de la película, la trama no ha cambiado mucho de la situación de partida, aunque todo el mundo está agotado y, quizás, un poco confundido.

Así son los proyectos guiados por la estrategius aleatorium.

Estrategius precisum

Este tipo de estrategia se caracteriza por su planificación, claridad y creatividad. A los líderes del proyecto, las directoras y gerentes que adoptan esta estrategia a menudo se les oye decir «Nos vemos en la reunión de estrategia después del almuerzo», «Antes de lanzar este producto en las plataformas digitales, quiero asegurarme de que el contenido está claro», o «Tenemos que saber qué piensa nuestro público sobre esto antes de continuar», o «¿Esta nueva idea apoya nuestra misión?» y «Sé que tenemos un calendario apretado, pero no podemos saltarnos los pasos de este proceso».

Este tipo de estrategia requiere un trabajo de concentración, requiere disciplina, enfoque y análisis. A veces el proceso se refuerza con ayuda del exterior.

Todas las personas que son responsables de la elaboración de esta estrategia dentro de un proyecto, empresa u organización entienden un concepto clave: se cumplen los objetivos, se conecta con el público y es más fácil adaptarse a los nuevos acontecimientos solo después de que las estrategias estén claramente dibujadas y ejecutadas. También saben que vivir el éxito es un gran placer.

Así son los proyectos guiados por la estrategius precisum.

Por lo tanto, compañeras de viaje, guerreros y empresarias, mientras pensáis en el tipo de estrategia que empleáis en la actualidad, os dejo con un fragmento del poema épico, la Odisea:

«… anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos! Comiéronse las vacas de Helios, hijo de Hiperión …»*

Hay dos mensajes importantes aquí — si mezclamos a Homero con las reflexiones de este blog:

Uno: No importa cuál sea tu proyecto, o cuál ha sido su viaje, siempre es posible buscar y adoptar una estrategius precisum.

Dos: Es mejor no comer la vaca de un dios griego.

*Del canto primero de la Odisea de Homero traducido por Luis Segalá y Estalella.

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Tretas, mentiras y engaños: Un relato real

El vendedor desesperado

Una mujer que vive en una gran ciudad europea trata de vender un piso que tiene en una pequeña ciudad de las afueras. El piso lleva en venta más de dos años. Está en las listas de cuatro agencias inmobiliarias y hay muchas otras agencias que llaman cada semana interesadas en tenerlo en las suyas. Todas parecen comprensiblemente desesperadas. La mujer les dice «no, gracias» a todas con educación.

Un día, un hombre la llama y le pide que le enseñe el piso. Está muy interesado. Le dice que representa a una agencia y la mujer le dice: «Ya lo tienen cuatro agencias en sus listas y eso es suficiente, pero gracias por llamar». Y el hombre le responde: «Oh, pero yo soy el que está interesado en el piso, no mi agencia. Estoy buscando un piso en esta ciudad. Verá, me tengo que mudar de donde vivo ahora, un piso con terraza, y busco otro piso con terraza, por eso estoy interesado en el suyo».

La historia del hombre tiene lógica y ella le da una cita para enseñarle el piso.

El día de la cita, la mujer conduce durante media hora en coche hasta la ciudad de las afueras, se encuentra con el hombre en el apartamento y le echa un vistazo. El hombre lleva un pequeño cuaderno negro, que parece muy oficial y que se pasa distraídamente de una mano a la otra mientras examina las habitaciones.

Luego le dice:

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‪El brillo y el resplandor del fracaso‬

Fracasos.‬ ‪No hablamos mucho de ellos.‬ ‪No los incluimos en nuestros curricula vitae ni comenzamos nuestras cartas de presentación, entrevistas de trabajo o intentos de vender nuestros proyectos mencionándolos.

Pero tal vez no sería una mala idea.‬

¿Arriesgado?‬ ‪Quizás.

¿Descarado?‬ ‪Sí.

¿Como ejemplo de nuestra capacidad para prestar atención, aprender y evolucionar al analizar situaciones con valentía y tener el coraje de seguir adelante, esta vez con una mayor comprensión y habilidad?‬ ‪Definitivamente.

Los patrocinadores de proyectos, los cazatalentos, los formadores de equipos, los buenos jefes y los grandes profesionales de las relaciones humanas saben lo importante que es.‬ ‪En realidad, aprender de los errores sin temor podría ser la destreza más importante que tenemos.

Si tienes alguna experiencia real en el mundo del trabajo, entonces seguro que has formado parte de un proyecto que ha fracasado (es decir, que no cumplió los objetivos, ya fuesen los oficialmente declarados o los que deseabas).‬

Y ¿sabes qué?‬ ‪¡Genial!‬

No hay mejor oportunidad para aprender —no hay mejor oportunidad para poner a prueba tu capacidad de pensamiento analítico, crítico y creativo que buscar las razones de por qué un proyecto falló.‬

Tal vez, al principio, no te sea fácil y eso es comprensible.‬ ‪Escucha lo que puedes hacer ahora mismo.‬ ‪Reclínate, aleja un poco tu silla del ordenador o deja la pantalla que tengas en tus manos, levanta la mirada y hazte esta pregunta: ¿cuál fue mi último o mayor fracaso?‬ ‪No un error, ni un paso en falso o una mala decisión, sino un verdadero fracaso.‬ ‪Es decir, un proyecto que no te salió como te habías propuesto —ya fuese con tu propio dinero y recursos o con los de otros. Eso no importa para este ejercicio.‬ ‪El único criterio es que el proyecto no funcionó.‬ ‪Punto.

Ahora que tienes eso en mente, deja pasar cualquier oleada súbita de emoción que sientas como un arbol deja pasar el viento entre las hojas para luego quedarse sereno y quieto de nuevo. Dedica unos minutos a pensar en lo que salió mal, estratégicamente hablando.‬ ‪No culpes a los demás.‬ ‪Piensa de manera objetiva y con cierta distancia.

Deconstruye todo el proyecto si es necesario, busca los puntos débiles, los puntos ciegos, trata de ver lo que faltaba o lo que era demasiado abundante.‬ Identifica todas las piezas, sin sentirte culpable, sin resentimiento.‬

Examínalo y tállalo como si fuese un diamante en bruto.‬ ‪Descubre su tamaño, dimensión, forma y contornos y deja que la oportunidad te hipnotice con su brillo reflectante.‬ ‪Tú, amiga mía, amigo mío, has descubierto un tesoro.

¿Por qué podemos aprender aún más de un proyecto fallido que de un éxito? ‪Porque hay información precisa y detallada sobre el tipo exacto de acción, ausencia, descuido y traspiés estratégico que llevó un proyecto por la senda equivocada o a un callejón sin salida.‬ ‪Esta información es tu tesoro.‬ ‪Convertirá tu caja de herramientas en un cofre de joyas y si haces este ejercicio con honestidad y con verdadera curiosidad, nunca volverás a cometer los mismos errores. Tus próximos proyectos serán estratégicamente más claros y tendrán mayores probabilidades de alcanzar las metas y tener éxito.

¿Te sigue pareciendo desagradable este ejercicio?‬ ‪¿Quieres un ejemplo de mi saco de experiencias?‬ ‪Vale. Aquí va.

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